Eliminar malas hierbas del jardín es fundamental para mantener un césped impecable, plantas saludables y evitar riesgos para la salud. Aunque conoces plantas peligrosas como la hiedra venenosa, ahora la cicuta venenosa (Conium maculatum) genera alarma. Esta especie tóxica e invasora prolifera en parques y jardines de todo el país, favorecida por suelos húmedos e inundaciones recientes. Todas sus partes son altamente tóxicas para humanos, ganado, mascotas y animales.
Con su expansión, "hay más oportunidades para que niños jueguen con ella y mascotas la ingieran", advierte Dan Shaver, guardabosques estatal del Servicio de Conservación de Recursos Naturales de Indiana, en The Indianapolis Star. "No es una planta que quieras en tu hogar o parque local".

¿Qué es la cicuta venenosa?
Originaria de Europa, la cicuta venenosa llegó a Norteamérica en el siglo XIX como ornamental por sus hojas de helecho, pariente de zanahorias y perejil. Hoy invade casi todos los EE.UU., según el Servicio de Parques Nacionales. Prefiere zonas húmedas y sombreadas, colonizando rápido áreas perturbadas como caminos, zanjas y prados.
Es bienal: en el primer año solo hojas; al segundo, florece, produce miles de semillas (septiembre-febrero) y muere.
Cómo identificar la cicuta venenosa
Su parecido con el encaje de la reina Ana (Daucus carota), inofensiva y comestible, la hace peligrosa. Confundirlas puede ser mortal.
Claves distintivas: cicuta crece 0,6-3 m (vs. 0,6-0,9 m del encaje); tallos huecos, lisos, verdes con manchas púrpuras (vs. peludos, sólidos). Flores blancas umbeliformes similares, pero encaje tiene racimo plano, flor central oscura y pétalos enrollados. Hojas: cicuta huele a moho al triturar (encaje a zanahoria). Otras similares: chirivía silvestre, cicuta de agua (también tóxicas).
Cómo eliminarla con seguridad
Extremadamente tóxica (afecta sistema nervioso y respiratorio; letal en dosis mínimas; posible dermatitis), usa equipo protector: pantalones largos, camisa manga larga, botas, gafas y guantes gruesos (fuente: Universidad de California y USDA).
El USDA recomienda controles físicos, culturales, biológicos y químicos. Actúa pronto en infestaciones pequeñas; para grandes, contacta tu Servicio de Conservación local para asesoría experta.