A pesar de su belleza, la adelfa (Nerium oleander) es extremadamente tóxica. Incluso tocarla con las manos desnudas puede causar efectos adversos graves.
La adelfa ha ganado notoriedad por un rumor infundado: su supuesto rol en la cura del COVID-19. Esta planta, famosa por sus flores vibrantes y hojas coriáceas, es conocida por provocar intoxicaciones severas e incluso la muerte con solo ingerirla.
En 2020, surgieron informes sobre el interés expresado por el entonces presidente Donald Trump en la oleandrina, un extracto derivado de la adelfa, tras reuniones con figuras como Mike Lindell y Ben Carson. Sin embargo, médicos, toxicólogos y expertos en salud pública rechazan cualquier beneficio para el COVID-19 y advierten sobre sus riesgos letales.
¿Qué es la adelfa?
Este arbusto perenne de la familia Apocynaceae, originario del norte de África y el este del Mediterráneo, se encuentra en zonas cálidas como las costas de Florida. Sus flores en embudo (blancas, rosas, rojas o amarillas) y follaje verde oscuro lo hacen popular en jardinería, pero todas sus partes son venenosas para humanos y animales, causando miles de intoxicaciones accidentales globales.
"La adelfa se usa en herbolaria desde el siglo XV, pero requiere un experto clínico debido a su peligro extremo", explica Victoria Albina, enfermera practicante holística y anfitriona del podcast Feminist Wellness. "No la recomiendo en mi práctica".
Empresas como Phoenix Biotechnologies han estudiado sus propiedades anticáncer y antivirales in vitro, pero faltan pruebas en humanos.
¿Oleandrina como medicamento?
La oleandrina, similar a la digoxina de la digitalis, es un glucósido cardíaco tóxico usado en insuficiencia cardíaca avanzada. "Reduce la esperanza de vida en algunos casos, sin evidencia contra virus como el SARS-CoV-2", advierte el Dr. Ryan Marino, toxicólogo y médico de emergencias en Cleveland.
Peligros de la adelfa
No hay evidencia científica revisada por pares que respalde su uso contra el COVID-19. Un preprint con conflictos de interés sugiere efectos en células de riñón de mono, pero es insuficiente.
La oleandrina altera la bomba sodio-potasio cardíaca, causando arritmias y problemas gastrointestinales. "Cada parte es tóxica; se usa como seto letal contra animales", dice Marino. Automedicarse es extremadamente riesgoso.
En plena pandemia (más de 170.000 fallecidos en EE.UU. en 2020), expertos urgen a la precaución y a basarse en evidencia científica, no en rumores políticos o anticientíficos.