La flor de luna (Ipomoea alba), con sus espectaculares flores blancas puras, su aroma dulce y hojas en forma de corazón, es una de mis enredaderas favoritas. Su nombre evoca la luna por su color pálido y forma redonda, pero destaca porque abre sus flores solo de noche o en días nublados. Ideal para llenar el jardín con magia nocturna, complementa a otras flores diurnas. Al igual que sus parientes, las glorias de la mañana, es fácil de cultivar en condiciones óptimas.

Aunque florece de noche, vale la pena plantarla en zonas como porches o patios donde disfrutas el aire libre al atardecer. Sus grandes flores brillan en la penumbra y liberan un perfume embriagador. Nativa de regiones cálidas de América, atrae polinizadores nocturnos fascinantes, como polillas luna y esfinges similares a colibríes.
Cómprala: Semillas de flor de luna
Evita confundirla con el estramonio (jimsonweed), que tiene flores blancas fragantes pero no es trepadora, carece de hojas cordiformes y es tóxico para humanos y mascotas.
Cómo cultivar enredaderas de flor de luna
Con años de experiencia, he comprobado que prosperan en áreas de sol pleno tras germinar. El calor y la luz fomentan un crecimiento vigoroso, con tallos delgados que alcanzan más de 4,5 metros. Proporciona enrejados o soportes para guiarlas.
En macetas grandes de cerámica, en patios, florecen antes, aunque no crecen tanto como en suelo.

Prefieren suelo húmedo constante; se marchitan sin riego abundante en sol pleno, pero se recuperan rápido. Fertiliza regularmente con fórmulas ricas en fósforo para más flores; evita nitrógeno alto, que favorece follaje a expensas de floración.
Combínalas con enredaderas diurnas como glorias de la mañana o trompetas. Mi favorita: gloria matutina roja, que cede el protagonismo a las flores blancas al anochecer, creando un espectáculo cromático.
Perennes en zonas USDA 9-11 sin heladas, se cultivan como anuales elsewhere. En climas cálidos, se auto-sembran; corta flores para evitarlo. Semillas tóxicas: mantén alejadas de niños y mascotas, o deadhead antes de que maduren.
Para siembra, lima o remoja semillas para romper la capa dura. En trópicos, poda tallos otoñales para controlar crecimiento.