La apariencia de un destornillador dinamométrico varía según el tipo: manual, eléctrico, inalámbrico o neumático, y las preferencias del fabricante. Los modelos manuales se asemejan a destornilladores convencionales, pero con un eje más corto y un mango más grueso para mayor ergonomía. Los eléctricos e inalámbricos recuerdan a un taladro, al igual que los neumáticos. Muchos incluyen un juego de puntas intercambiables para adaptarse a diversos tornillos.
Estos herramientas permiten ajustar el par de torsión deseado. Al alcanzarlo, algunos modelos giran libremente sin dañar el tornillo, mientras que otros emiten un clic audible. Esta precisión evita roturas de componentes y asegura una presión uniforme, ideal para trabajos en equipo o estructuras complejas.