La llave inglesa, también conocida como llave ajustable, es una herramienta esencial en cualquier taller. Fabricada generalmente en acero resistente, cuenta con un mango plano de varios centímetros de longitud. En su extremo se encuentran las mordazas: una fija y otra móvil, ajustable mediante un engranaje helicoidal o un mecanismo deslizante. Las mordazas están orientadas de forma que permiten un agarre paralelo al mango, ideal para girar tuercas y pernos en un amplio rango de tamaños con precisión y seguridad.
El término 'llave inglesa' deriva de la popular marca Crescent, originaria de principios del siglo XX. Inventada por Karl Peterson en Jamestown, Nueva York, inspirado en una herramienta sueca, la primera versión comercial se lanzó en 1910. Peterson pasó de un prototipo de madera a uno metálico duradero. Posteriormente, Cooper Industries adquirió Crescent Tool Company, consolidando su legado.
Los primeros modelos de llave Crescent se asemejan a los actuales, aunque existió una versión de doble punta (grande y pequeña) ya descontinuada. Inicialmente todas incorporaban un engranaje helicoidal tipo barril; hoy, muchos modelos modernos usan un ajustador deslizante para una apertura más rápida y ergonómica.