Este práctico cuadro comparativo te ayudará a distinguirlas fácilmente: la hormiga está en la esquina superior derecha y la termita en la inferior derecha.
Las termitas y las hormigas son plagas comunes que nadie desea en su hogar. Aunque pertenecen a especies diferentes, su parecido puede complicar la identificación. Ambos insectos tienen seis patas, cabeza, tórax y abdomen, y varían en tamaño. Tanto termitas como hormigas cuentan con reinas que ponen huevos, machos que los fertilizan, obreras que realizan el trabajo principal y soldados que defienden el nido.
Sin embargo, hay diferencias clave en su anatomía que facilitan la distinción. Las termitas tienen dos pares de alas de igual longitud, antenas rectas y un abdomen con cintura gruesa. En cambio, las hormigas presentan alas anteriores más grandes que las posteriores, antenas en forma de codo y una cintura delgada y definida.
Observa también sus hábitos y estructuras. Las hormigas construyen montículos de tierra visibles en el suelo o nidos en grietas, mantienen sus refugios limpios y desechan residuos en pilas separadas. Son visibles entrando y saliendo, y se alimentan de casi todo menos de madera, que solo usan como refugio.
Las termitas, por el contrario, se esconden, sellan sus entradas en la madera y construyen túneles subterráneos para alimentarse de ella, causando daños estructurales graves. Sus obreras son ciegas y siguen rastros de feromonas.
Ambas plagas pueden dañar seriamente tu vivienda: las hormigas excavando y las termitas devorando madera. Para eliminarlas, usa insecticidas específicos o contacta a profesionales en control de plagas. La detección temprana y la acción rápida son esenciales para proteger tu hogar.