Las bombas de yeso son herramientas especializadas para enyesar grandes superficies como piscinas. Aplican el material de forma uniforme y eficiente, evitando mezclas manuales con grumos y minimizando la limpieza posterior. Se desplazan con facilidad sobre terrenos irregulares, permitiendo controlar velocidad y dirección del flujo. El yeso se mezcla directamente en la máquina para una consistencia óptima. Aunque cualquier bomba puede usarse, modelos como la Excalibur Hydra están diseñados específicamente para espacios cerrados de piscinas, garantizando acabados perfectos.
El desgaste por exposición constante al agua provoca astillamiento, manchas y decoloración en la superficie de la piscina. Si notas agua turbia o restos de yeso flotando, es hora de reyesarla para evitar riesgos sanitarios. Pasos iniciales: drena la piscina y desconecta todo el equipo eléctrico (bomba, luces, filtro) para prevenir daños. Retira el yeso viejo con martillo o cincel, aspira los residuos, alisa con papel de lija y aplica un baño ácido ligero (agua y ácido muriático) para proteger contra moho y decoloración.
Con la bomba de yeso, aplica tres capas: inicial, principal y de acabado. Una vez seco, rellena la piscina colocando la manguera en el centro para no rayar superficies. Al alcanzar el nivel adecuado, reconecta el equipo eléctrico.