Los imanes antimosquitos cuentan con 15 patentes que respaldan su tecnología eficaz. Estos dispositivos reducen la población de mosquitos en tu jardín al atraerlos y eliminarlos. Dependiendo de tu ubicación, utilizan señuelos específicos para capturarlos, aspirándolos hacia una bolsa donde se deshidratan y mueren.
Los mosquitos son atraídos por el dióxido de carbono, el calor y la humedad. El imán antimosquitos incorpora un tanque de propano que, mediante una reacción catalítica, genera dióxido de carbono y vapor de agua. Combinado con octenol (que imita olores vegetales) o Lurex (similar al sudor humano), esta mezcla irresistible se dispersa con viento hacia las zonas de reproducción de los mosquitos. En 7-10 días notarás una reducción significativa, ya que menos mosquitos sobreviven para reproducirse.
Para un óptimo rendimiento, ubícalo en un área abierta donde el viento transporte el señuelo, lejos de arbustos o la casa. Al comprar, indica tu ubicación para recibir el atrayente adecuado a las especies locales. Cambia el cartucho de señuelo cada tres semanas.
Pruebas globales demuestran su superioridad sobre otros trampas. Una estación de la Guardia Costera de EE.UU. capturó 1,5 millones de mosquitos con seis unidades en menos de una semana.