Un imán para mosquitos es una trampa avanzada diseñada para eliminar mosquitos en un área específica. Funciona simulando un mamífero mediante la emisión de calor, dióxido de carbono (CO₂) y sustancias químicas que atraen a estos insectos, aspirándolos luego hacia una red donde mueren.
Estos dispositivos utilizan propano que se quema de forma catalítica para generar CO₂, calor y humedad, sin riesgo de incendio ni producción de monóxido de carbono. Incluyen cartuchos con octenol (simula olores vegetales) o Lurex (imita sudor humano), adaptados a diferentes especies de mosquitos. La mezcla se expulsa en una columna de gas atractiva, y un ventilador crea el vacío necesario para capturarlos.
Colocados correctamente y ajustados a las especies locales, los imanes para mosquitos son altamente efectivos. Por ejemplo, seis unidades Mosquito Magnet capturaron 1,5 millones de mosquitos en seis días en una estación de la Guardia Costera de EE. UU. en las Bahamas. Sin embargo, requieren 4-6 semanas para un impacto significativo, permitiendo la eclosión de huevos existentes y reduciendo la población gradualmente.