Instalar molduras en una habitación es como añadir una joya elegante a un atuendo: un toque final que realza instantáneamente su atractivo. Explora más ideas de diseño de interiores.
Las molduras decorativas no son esenciales en la construcción, pero son clave para un acabado profesional. Aportan valor, protección y un aspecto refinado a tu hogar.
Existen diversos tipos de molduras para usos específicos. Algunas enmarcan puertas y ventanas; otras recorren el perímetro de la habitación. Los zócalos (o rodapiés), molduras base y de cuarto de vuelta ocultan los bordes del suelo donde encuentra la pared. En el centro de la pared, las guardasillas protegen contra impactos de sillas. Las molduras de techo cubren la unión entre techo y pared.
Las uniones de molduras se realizan principalmente en tres formas: juntas de bufanda o empalmadas, juntas rematadas y juntas en inglete. Las bufandas unen piezas de extremo a extremo, cortadas a 45 grados para superponerse. Las juntas rematadas e ingleteadas ofrecen un acabado limpio en esquinas [fuente: Anderson].
El detalle está en las esquinas, donde radica la precisión. Las juntas rematadas, ideales para interiores, implican cortar manualmente para un ajuste perfecto. Las ingleteadas exigen medidas exactas para un encaje impecable [fuente: Charles and Hudson].
Considera los ángulos: una esquina interior forma 90 grados; una exterior, 270 grados. Corta dos piezas a 45 grados para interiores, o a 135 grados para exteriores, asegurando un ajuste perfecto.
Recuerda que pocas esquinas son perfectamente rectas a 90 grados. Mientras zócalos y guardasillas van planas contra la pared, las molduras de techo requieren cortes especiales.
Sigue leyendo para aprender la importancia de medir antes de cortar.