Los proyectos de construcción frecuentemente utilizan contratos de Precio Máximo Garantizado (GMP, por sus siglas en inglés). Este tipo de acuerdo establece un límite máximo de pago por el proyecto, protegiendo al propietario de sobrecostos inesperados.
En el ámbito de la construcción, un contrato de Precio Máximo Garantizado (GMP) define un techo presupuestario: el contratista recibe el reembolso de los costos reales más una tarifa fija, sin exceder el monto máximo acordado. Cualquier sobrecosto corre por cuenta del contratista, mientras que los ahorros se devuelven al propietario [fuente: Vector Construction].
Por ejemplo, si un contratista acuerda construir un patio por costos reales más una tarifa fija de $3,000, con un GMP de $10,000: si los costos son $8,000, se paga $10,000 (límite máximo). Si son $5,000, se paga $8,000 (costos + tarifa).
Este modelo beneficia al propietario al limitar el gasto, pero requiere supervisión experta para verificar costos. Para el contratista, transfiere parte del riesgo y fomenta la colaboración para definir un alcance claro [fuentes: Glazov, JMA].
Ventajas, desventajas y alternativas a los contratos GMP
Para el propietario, el GMP asegura un pago máximo y devuelve ahorros por eficiencia, control de subcontratistas o condiciones favorables. Sin embargo, puede generar costos extras en asesoría experta para revisar cuentas [fuentes: Glazov, JMA].
El contratista gana al compartir riesgos y motivar definiciones precisas del proyecto. Algunas cláusulas permiten compartir ahorros para alinear incentivos.
Otras opciones incluyen:
- Coste más fija: Similar al GMP, pero sin límite máximo.
- Precio fijo (suma global): Compensación fija inicial; contratista retiene ahorros [fuentes: Glazov, JMA, CSIS].
- Precio unitario: Pago por unidad de trabajo (ej. por km de carretera), ideal para proyectos divisibles [fuente: Glazov].
La elección depende del tamaño del proyecto y objetivos de riesgo. Para más detalles sobre contratos de construcción, consulta recursos especializados.