Los perales Bradford son esos árboles que generan opiniones divididas. Sus flores blancas anuncian la primavera en muchas zonas, pero su olor desagradable y problemas invasivos los han convertido en el blanco de críticas. De hecho, un condado de Kentucky ofrece árboles alternativos gratis a quien retire uno de su jardín. Hace años, ignoré las advertencias y planté uno, atraído por su belleza floral. Cada planta merece una oportunidad, pensé. Esto es lo que aprendí como jardinero experimentado.
Imagen cortesía de Adobe Stock.Historia y problemas del peral Bradford
Introducido en los años 60, el peral Bradford (Pyrus calleryana 'Bradford') se popularizó rápidamente como variedad de pera callery. Paisajistas y ayuntamientos lo adoraban: crecía rápido, toleraba cualquier suelo, resistía plagas y ofrecía flores blancas espectaculares y follaje otoñal vibrante. Se le llegó a considerar uno de los mejores cultivares del siglo XX.
Sin embargo, sus defectos pronto emergieron. Aunque se promocionaba como compacto, alcanzaba 12-15 metros. Sus flores emanaban un olor dulzón y nauseabundo en plantaciones densas, común en calles urbanas. Más grave: una estructura débil con ramas estrechas que se rompían en tormentas, colapsando los árboles tras 20 años.
El peor problema: se hibridaban con otros perales, revertían a rasgos silvestres (espinas punzantes y matorrales agresivos) e invadían hábitats, desplazando especies nativas.

Mi experiencia personal con el peral Bradford
Para evitar la reproducción, opté por un cultivar estéril como 'Cleveland Select', de forma columnar y mejor estructura, con excelente follaje otoñal en tonos borgoña y amarillo. Lo planté detrás del garaje para esquivar el olor.
Pero tras 10 años estéril, produjo frutos: un polinizador cercano rompió la esterilidad.
Verdicto: Incluso las versiones estériles arriesgan polinización cruzada, compitiendo con plantas nativas y asfixiándolas.
Si tienes uno, retíralo (¡excelente leña!) y elige alternativas como cornejo kousa, cornejo pagoda, baya de servicio, cerezo de flor o fringetree. Tus vecinos evitarán olores molestos y apoyarás la biodiversidad local.