Cuando los contratistas están saturados de trabajo, a menudo recurren a mano de obra no calificada, toman atajos o usan materiales de baja calidad. Esto puede derivar en graves problemas estructurales y funcionales en su nuevo hogar.
Según Homeowners Against Defective Dwellings, los techos con goteras son uno de los defectos más comunes en casas construidas a toda prisa. Estas filtraciones suelen deberse a un drenaje deficiente o a la omisión de materiales esenciales, como tapajuntas (paneles metálicos bajo las tejas) o el fieltro de respaldo.
La "intrusión de humedad" es la queja principal en viviendas recién construidas [fuente: Roney]. Los profesionales deben elevar los cimientos para alejarlos del agua, nivelando el terreno para facilitar el drenaje. Además, es crucial usar una capa gruesa de relleno impermeable, como grava suelta, e instalar bajantes y canaletas adecuadas para dirigir el agua de lluvia lejos de la fundación.
Los cimientos agrietados representan otro riesgo grave por construcciones apresuradas. Pueden originarse en suelos no probados adecuadamente, rellenos no compactados (lo que causa asentamientos continuos) o materiales de refuerzo insuficientes [fuente: Lewis].
Si las ventanas no se instalan correctamente, surgen fugas, corrientes de aire, condensación y atascos. Los atajos como omitir tapajuntas o aislamiento provocan hinchazón de la madera, deformaciones en paredes y proliferación de moho.
La exposición al moho puede causar serios problemas de salud. Factores como el uso de madera contrachapada húmeda en vez de madera seca, ventilación deficiente, sellado inadecuado en sistemas de climatización y aislamiento pobre en tuberías favorecen su crecimiento.