¿Quieres estrenar esa prenda nueva de lujo esta noche? ¿Lavarla primero es prudente o exagerado?
Recorriste las tiendas, pagaste con tarjeta y llegaste a casa con las bolsas. Pero antes de guardar esa ropa nueva, hay un paso esencial aunque tedioso: lavarla.
Puede parecer innecesario lavar prendas impecables y nuevas. Sin embargo, detrás de escena hay factores ocultos que desconocemos.
"Muchas prendas se fabrican en países que usan formaldehído y otros químicos para prevenir daños por insectos y moho durante el largo viaje a EE. UU.", explica Mary Marlowe Leverette, experta en lavandería y limpieza de The Spruce. "Estos tratamientos y bacterias de manipuladores previos pueden ser perjudiciales para personas con sistemas inmunológicos débiles o niños pequeños sin inmunidad a bacterias comunes".
Los químicos irritan especialmente a quienes padecen eccema, como la dermatitis atópica. En EE. UU., 31,6 millones de personas sufren algún tipo de eccema. Para ellos, es crucial eliminar exceso de tintes. Las personas alérgicas a tintes azoicos pueden evitar graves reacciones cutáneas con un lavado previo.
Los químicos no son el único riesgo: las bacterias sobreviven en la tela, transfiriéndose a tus manos y cuerpo. Pueden causar infecciones en cortes o heridas abiertas.
La ropa interior es especialmente vulnerable a gérmenes fecales o infecciones genitales. Aunque pocos prueban bragas o bóxers, los trajes de baño los prueban múltiples personas (las tiendas recomiendan no quitarse la ropa interior, pero no todos obedecen). Piojos, sarna o hongos pueden contagiarse en probadores.
Convencido, ¿cómo lavarla correctamente? Evita ciclos rápidos: "Requiere un lavado completo para eliminar contaminantes", aconseja Leverette. "Usa detergente enzimático de alta eficacia y la temperatura máxima recomendada para la tela".