Las encimeras de granito son populares, pero requieren mantenimiento regular.
Las encimeras son un elemento central en el diseño de cualquier cocina. Ocupan gran espacio, se usan constantemente y representan una inversión significativa en remodelaciones. Sin embargo, no todas ofrecen la misma facilidad de mantenimiento. Además de variar en precio, los materiales difieren drásticamente en su durabilidad y cuidado diario. ¿Cuál es la opción más sencilla?
Existen encimeras de madera, hormigón, laminado, mármol, azulejos, metal y granito, cada una con ventajas y desventajas. La madera sin sellar es ideal para preparar alimentos, pero no resiste el calor y necesita aceite mineral cada pocas semanas. El hormigón luce elegante, pero es pesado y difícil de reparar si se agrieta. El mármol y la lechada de azulejos se manchan fácilmente. El metal acumula rayones, el laminado se astilla y el granito, aunque popular, debe sellarse al instalarse y periódicamente para evitar manchas.
El material más fácil de mantener es la piedra de ingeniería o cuarzo, fabricado con virutas de piedra y resina. No luce tan natural como la piedra real, pero resiste ollas calientes, cortes directos y derrames ácidos como vino tinto sin sellado ni cuidados extras. Además, es impermeable, ideal cerca del fregadero.
Un competidor cercano es la superficie sólida, 100% poliéster. Permite lijar rayones y rellenar astillas, pero es menos resistente al calor que el cuarzo.
El cuarzo apenas necesita atención más allá de la limpieza diaria, salvo reparaciones profesionales en bordes dañados. Para cocinas de alto tráfico con mínimo esfuerzo, es la elección ideal.
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