Las herramientas necesarias para abrir una cerradura dependen del tipo específico. En general, bastan unas ganzúas (piezas metálicas delgadas y curvadas en los extremos, adaptadas a distintos mecanismos) y una llave de tensión. En emergencias, clips pueden improvisar como ganzúas, y un destornillador plano sirve como llave de tensión.
Una de las cerraduras más comunes y sencillas de abrir es la de pines y tambor, típica en cerrojos cilíndricos. Para abrirla, inserta la llave de tensión en la boca de la cerradura y aplícala como si fuera una llave real. Mientras mantienes la presión, eleva los pines uno por uno con un gancho. Escucharás o sentirás un clic al caer cada pin en su lugar.
Las cerraduras de obleas son aún más accesibles. Similar a las de pines, pero con obleas en vez de pines. Su boca más ancha facilita la llave de tensión. Las cerraduras tubulares, con pines circulares internos, son considerablemente más complejas.
El rastrillado es una técnica rápida: introduce una ganzúa de punta ancha hasta el fondo y retírala velozmente mientras giras la llave de tensión. Algunos pines caerán; ajusta los restantes individualmente. Con una pistola de ganzúas eléctrica, la vibración simula el rastrillado. Dominar el picking requiere práctica, aunque el principio es sencillo. Nota: Usa estas técnicas solo con autorización legal, como cerrajero profesional.