Todos los hogares acumulan polvo, que entra por ventanas, puertas, zapatos y ropa. Reducirlo es clave para personas con alergias. Con cambios simples y hábitos consistentes, puedes minimizar el polvo y mejorar la calidad del aire interior.
- Cambia los filtros de tu sistema de calefacción y aire acondicionado cada tres meses.
- Mantén las ventanas entreabiertas en días soleados para ventilar naturalmente la casa.
- Desempolva regularmente con un paño húmedo para atrapar las partículas sin levantarlas. Lava los paños inmediatamente en la lavadora. Trapea los pisos húmedos dos veces por semana para mantener el polvo bajo control.
- Lava la ropa de cama frecuentemente en agua caliente: sábanas y fundas de almohada semanalmente; mantas, protectores de colchón y fundas de edredón mensualmente. Antes de volver a colocarlas, aspira o limpia el colchón [fuente:LennoxAir].
- Coloca un tapete fuera de la puerta principal para limpiar los zapatos, y una alfombra lavable justo dentro para capturar más polvo.
- Reduce el desorden: elimina flores artificiales, adornos y objetos que acumulan polvo. Guarda libros en vitrinas de vidrio.
- Opta por tapetes en lugar de alfombras grandes; los tapetes se pueden sacar y golpear para eliminar el polvo fácilmente.
- Aspira dos veces por semana con un aspirador equipado con filtro HEPA (alta eficiencia en partículas) [fuente:asma.ca].
- Desempolva y aspira los muebles semanalmente.
- Limita las zonas de las mascotas a áreas específicas de la casa.
- Deshazte regularmente de cajas viejas, libros y ropa sin usar para evitar acumulación de polvo [fuente:casas de seguridad].