Los pellets para chimeneas, fabricados con subproductos de madera u otros materiales naturales, representan una opción ecológica y eficiente para calentar tu hogar.
Cuando llega el frío, la calefacción es una prioridad. Las opciones más habituales incluyen la calefacción central y las chimeneas de gas, leña o pellets. ¿Cuáles son las más eficientes y por qué importa la eficiencia?
Una mayor eficiencia reduce los costos energéticos, minimiza el consumo de combustibles, baja las emisiones de carbono y protege el medio ambiente. Además, estos aparatos son más seguros, ya que queman completamente el combustible y generan menos residuos inflamables.
Los principales indicadores de eficiencia son la certificación de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y las BTU (Unidades Térmicas Británicas). La EPA asegura bajas emisiones y un rendimiento energético óptimo, a menudo obligatoria en muchas regulaciones. Las BTU miden la energía requerida para generar calor. ¿Cumplen las chimeneas de pellets?
Estos aparatos queman pequeños pellets similares a alimento para conejos, hechos de aserrín, virutas de madera o materiales como maíz, soja, cáscaras de nuez, cebada, huesos de cereza, pulpa de remolacha, trigo o girasol.
Las chimeneas de pellets de madera son altamente eficientes: consumen cerca del 20% de la energía de un sistema central tradicional. Emite 50 veces menos partículas que estufas de leña no certificadas por la EPA y 2-5 veces menos que las certificadas [fuente: Dunn].
Con una eficiencia de combustión del 75-90%, son las más limpias y eficientes entre los sistemas de combustible sólido para uso doméstico (el gas alcanza alrededor del 75%). De hecho, funcionan tan limpio que están exentas de ciertos requisitos de certificación EPA.
Sin embargo, requieren electricidad para sus mecanismos, por lo que no son ideales para sistemas off-grid.
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