Ilumine sus habitaciones con poco esfuerzo. Seguro que has oído el clásico chiste de la ama de casa: "Yo no hago ventanas". Y no es para menos: limpiarlas es una de las tareas más temidas. Hay muchas en casa, son laboriosas y los marcos acumulan polvo en rincones difíciles. Conseguir un vidrio transparente y sin vetas requiere técnica, y no olvides el otro lado. Algunas ventanas exigen escaleras o extensiones. La buena noticia: deben limpiarse solo dos veces al año, por dentro y por fuera, y aquí tienes consejos expertos para lograrlo sin complicaciones.
Suministros para limpiar ventanas
Elige entre limpiadores comerciales o caseros. Los caseros evitan químicos agresivos y son más económicos. Si prefieres lo comprado, hay opciones seguras para personas y mascotas. Según pruebas de Consumer Reports, los naturales puntúan algo menos que los comerciales, pero todos son satisfactorios. Recetas caseras comunes: agua con alcohol, vinagre blanco más unas gotas de detergente o amoníaco. Prueba varias para encontrar la ideal.
Consejo experto: Limpia el interior en una dirección y el exterior en otra. Así identificarás rayas rápidamente y evitarás frustraciones.
Consejos para ventanas sin rayas
Antes de empezar, aspira marcos y rendijas para facilitar el proceso. Evita limpiar con sol directo: seca demasiado rápido y deja rayas. Para ventanas grandes sin divisiones, usa esponja y rasqueta de goma como los profesionales. En paneles pequeños, opta por esponja seguida de pulido con camiseta de algodón, periódico o pañal de tela. Siempre remata con paño limpio y seco o periódico para un acabado impecable, sin importar la herramienta inicial.