La bola suavizante de telas Downy es uno de los inventos más ingeniosos y simples en el mundo del lavado. Se trata de un dispensador autónomo que libera el suavizante líquido automáticamente, sin necesidad de esperar al ciclo de centrifugado.
Este mecanismo aprovecha la primera ley de Newton: "Un objeto en reposo tiende a permanecer en reposo, y un objeto en movimiento tiende a mantenerse en movimiento con la misma velocidad y dirección, a menos que actúe sobre él una fuerza desequilibrada". Así, dispensa el producto en el momento preciso del ciclo de lavado.
Al inicio, la bola flota sobre el agua en lavadoras de carga superior (no compatible con carga frontal, ya que requiere un cilindro vertical para su correcto funcionamiento). Durante los ciclos iniciales, el suavizante permanece sellado dentro gracias a una junta de goma unida a un peso interno. Este sello resiste gran presión, como puedes comprobar intentado abrirlo manualmente.
Durante el centrifugado, la fuerza centrífuga lanza la bola contra la pared del tambor. Aquí actúa la ley de Newton: la carcasa exterior se detiene abruptamente, pero el peso interno continúa moviéndose por inercia. Al alcanzar un ángulo crítico, rompe la junta, libera el sello y permite que el agua entre, mezclándose con el suavizante. Esta solución se integra perfectamente a la ropa en el instante ideal, sin que tengas que cronometrar nada.
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