Ves cerraduras de combinación a diario, pero ¿te has preguntado alguna vez qué hay en su interior? En este artículo, desvelamos los secretos de una cerradura de combinación típica. Este es el candado que analizamos:
Acceder al mecanismo interno no es sencillo, ¡y con razón! Si lo fuera, perdería su función de seguridad. Una vez desmontado, revela un conjunto de componentes precisos como estos:
Una cerradura de combinación estándar cuenta con tres levas. En este modelo, una leva metálica está fijada directamente a la cara giratoria, mientras que las otras dos son de plástico. Dos espaciadores plásticos se intercalan entre ellas:
Estas piezas se montan en un eje moldeado en la parte trasera, con un resorte que comprime la pila de levas. Este resorte genera fricción para mantenerlas en posición.
Cada leva tiene un diente en ambos lados que se engancha al girar:
El rol principal de las levas es controlar el pestillo que retiene la aldaba. Cada una posee una muesca; cuando se alinean perfectamente, el pestillo encaja y libera el cerrojo:
De lo contrario, el pestillo queda bloqueado así:
Si has usado una cerradura de combinación, recordarás las instrucciones: "Gira el dial en sentido horario dos vueltas completas hasta el primer número. Luego, en sentido antihorario pasando el primero hasta el segundo. Finalmente, en sentido horario al tercero para abrir". Ahora entenderás por qué. Las dos vueltas iniciales alinean los dientes de las tres levas para que giren juntas. Al cambiar dirección, solo mueve la leva superior. Pasando el primer número, engancha la segunda leva, pero la fricción retiene la tercera. Repitiendo el proceso, las muescas se alinean y la cerradura se abre.
En teoría, podrías añadir 4 o 10 levas para mayor seguridad, aunque abrirla sería más laborioso.