Las begonias son plantas fáciles de cultivar en contenedores o cestas colgantes. Aunque algunas variedades lucen flores vibrantes en rosa, blanco, rojo u naranja, estas resistentes plantas se valoran tanto por su espectacular follaje. Sus hojas exhiben una amplia gama de colores y patrones, aportando textura e interés visual al jardín. Descubre todo lo esencial sobre estas plantas de alto impacto.



Tipos de begonias

Variedades de begonias
La diversidad dentro de sus tres tipos principales hace de las begonias una opción versátil para cualquier jardín. Las variedades grandes ideales para paisajismo crean efectos dramáticos en plantaciones masivas, mientras que las pequeñas son perfectas para contenedores sin invadir otras plantas. Algunas presentan flores simples con una sola fila de pétalos, otras dobles con múltiples filas. Hay una begonia ideal para cada rincón de tu jardín.

Plantar begonias
Como anuales, las begonias requieren plantación anual tras el último riesgo de heladas. Son lentas en arrancar, pero explotan en crecimiento con el calor veraniego. No te desanimes si no florecen de inmediato.
Las begonias de cera tradicionales prosperan en sombra, pero las modernas toleran desde sombra total hasta sol pleno: verifica la etiqueta del vivero. Al plantar, incorpora compost o tierra vegetal para enriquecer el suelo y retener humedad. Para contenedores o cestas colgantes, elige Begonia bolviensis o tipos de alas de ángel, que caen en cascada.


Cuidado de las begonias
Estas plantas destacan por su bajo mantenimiento. En climas cálidos, florecen todo el año; poda en primavera. En zonas frías, llévalas adentro como plantas de interior en invierno, podando en otoño. Para podar, pellizca los tallos hasta el primer o segundo brote sano desde la punta, fomentando ramificación y más flores. Se autorregulan, eliminando flores marchitas solas.
Requieren riego constante sin encharcamiento. En macetas, drena bien tras regar abundante. En suelo, verifica humedad insertando un dedo: riega si la superficie está seca pero el subsuelo húmedo. Rocía en días calurosos para refrescarlas.
Para fertilizar, usa soluciones diluidas. Inicia al aparecer flores, sin exceso. Las Rex son sensibles; evita concentrados que quemen hojas como en 'fuegos artificiales'. Para tuberosas, aplica fertilizante líquido alto en nitrógeno diluido dos veces al mes hasta mayo, luego balanceado o bajo en nitrógeno.