¿Alguna vez has soñado con saltar de nenúfar en nenúfar como en un cuento de hadas? Estos lirios existen en la realidad y soportan el peso de una persona. El nenúfar gigante (Victoria amazonica) fascinó a la realeza en su época, y hoy puedes admirarlos sin viajar lejos.
Originario de América del Sur, cultivar este nenúfar fuera de su hábitat tropical era un desafío. Los británicos lo intentaron en Inglaterra sin éxito inicial. En 1849, el botánico Joseph Paxton lo logró en Kew Gardens, nombrándolo en honor a la reina Victoria. Esto desató una fiebre por el lirio en Europa: se construyeron invernaderos dedicados, atrayendo multitudes para ver y posar sobre sus enormes hojas. Los jardines reales lo cultivan desde entonces, ¡casi 170 años después! Las hojas inspiraron también el diseño del Palacio de Cristal de Paxton para la Gran Exposición de 1851.
Estas plantas alcanzan hasta 2,4 metros de diámetro, ideales para entornos especializados, no para jardines domésticos. La hoja emerge plegada con espinas y se despliega a 60 cm por día. El aire atrapado en sus tallos espinosos la mantiene a flote. Una planta produce 40-50 hojas por temporada, cubriendo una piscina como si fueran muchas. Soportan hasta 45 kg cuando maduran, perfectas para fotos seguras con supervisión. Los expertos advierten sobre las espinas en la parte inferior.
Las flores nocturnas duran pocos días y son polinizadas por escarabajos. Abren blancas, exhalan un dulce aroma atrayendo a los insectos, se cierran atrapándolos y reabren rosadas liberándolos cubiertos de polen. Esta simbiosis beneficia a ambas especies. Observa su transformación en un time-lapse.
No necesitas ir a Sudamérica o al Reino Unido. Varios jardines en EE. UU. los exhiben. Llama antes para confirmar su floración estival; muchos extienden horarios nocturnos para ver las flores abiertas.