Los ficus son plantas sensibles a los cambios de ubicación. Es común que pierdan hojas al adaptarse a un nuevo sitio, especialmente si hay corrientes de aire. Sin embargo, una vez estabilizados, recuperan su follaje vigoroso.
La pegajosidad en las hojas indica un problema grave: se trata de melaza, una excreción de plagas chupadoras de savia como ácaros, cochinillas harinosas o escamas. Las escamas aparecen como protuberancias grises o marrones; las cochinillas, como masas blancas algodonosas. Los ácaros son microscópicos, pero dejan telarañas finas o una textura arenosa al frotar las hojas.
Para combatir escamas o cochinillas, adquiere un insecticida específico para plantas de interior en un centro de jardinería y sigue las instrucciones del envase. Puedes eliminarlos manualmente con un hisopo empapado en alcohol, aunque es laborioso en ejemplares grandes. Si son ácaros, saca la planta afuera y enjuágala vigorosamente con agua a presión (hojas superiores e inferiores, ramas y tronco). Este método elimina más del 90% de los ácaros.