La forma más efectiva de enriquecer el suelo en un jardín establecido es aplicar 2-5 cm de compost sobre la superficie del lecho cada temporada. Este se descompondrá gradualmente, mejorando la estructura, la fertilidad y fomentando el crecimiento de las plantas perennes. Es ideal en climas fríos: úsalo como mantillo una vez que el suelo se congele en invierno. Si no dispones de compost, opta por hojas trituradas o estiércol bien maduro. También puedes elegir fertilizantes comerciales como 10-10-10 o emulsión de pescado.
Para incorporar fertilizante o compost alrededor de plantas perennes existentes con éxito, sigue estos pasos:
1. Elige el momento adecuado. La mejor época es a principios o mediados de primavera, cuando las plantas han crecido unos 5-10 cm, pero antes de que el follaje lo dificulte. En el hemisferio norte, evita fertilizantes químicos granulares después del 1 de agosto o 6-8 semanas antes de las heladas.
2. Retira el mantillo.
3. Aplica el fertilizante o compost. Mide la dosis recomendada con precisión para evitar daños. Espárcelo uniformemente sobre el suelo, sin tocar hojas ni tallos, y incorpóralo ligeramente.
4. Repón el mantillo.
5. Riega abundantemente. Lava cualquier residuo de las plantas.