Cubrir las hojas en tu jardín con una cortadora de césped es mucho más ecológico que rastrillarlas y enviarlas al vertedero. Para muchas personas, los mejores recuerdos del otoño incluyen rastrillar hojas, saltar en montones y embolsarlas para el recogida municipal. Algunos recuerdan incluso quemarlas, una práctica habitual en el pasado. Hoy, sin embargo, estas opciones no son recomendables.
Rastrillar, embolsar y transportar las hojas deja el jardín impecable, pero no es sostenible. ¿Por qué? Porque terminan en vertederos. Según la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA), en 2015 los desechos de jardín sumaron 34,7 millones de toneladas de residuos sólidos municipales. Aunque 21,3 millones se compostaron, 10,8 millones acabaron en vertederos: más del 8% del total.
Si quieres mantener un césped saludable, eliminar las hojas caídas es clave. Las hojas húmedas asfixian el césped, impiden el nuevo crecimiento primaveral y, al descomponerse, lo dañan. Entonces, ¿qué hacer?
La Extensión Cooperativa de la Universidad de New Hampshire recomienda triturar las hojas con la cortadora. Al pasar la máquina sobre hojas secas, se convierten en fragmentos pequeños (del tamaño de una moneda de 10 céntimos), ideales como abono natural. Estos pedazos se filtran entre la hierba, aportando nutrientes esenciales como nitrógeno al suelo.
El momento óptimo es cuando la hierba empieza a asomar entre las hojas. Puede requerir pases semanales según el tamaño del jardín y la densidad arbórea. Evita capas gruesas: si hay exceso, rastríllalas y distribúyelas alrededor de árboles o arbustos.
Además de nutrir el suelo, el mantillo de hojas controla malas hierbas, retiene humedad y regula la temperatura. Tu césped, plantas y el medio ambiente te lo agradecerán.