Plantar un pino es una actividad educativa y gratificante, perfecta para involucrar a los niños en la jardinería. Puedes cultivarlo a partir de una semilla o un retoño comprado. Sigue estos pasos expertos para asegurar un crecimiento saludable.
Desde una semilla:
- Recolecta las semillas sosteniendo las piñas boca abajo y agitándolas suavemente para extraerlas.
- Remoja las semillas en agua; conserva solo las que floten y descarta las que se hundan.
- Seca las semillas y guárdalas en un recipiente hermético hasta la temporada de siembra (diciembre o principios de enero).
- Llena una maceta pequeña con sustrato bien drenado y humedécela.
- Coloca una semilla justo debajo de la superficie, en posición vertical con la punta hacia abajo.
- Sitúa la maceta cerca de una ventana soleada y riega regularmente para mantener la humedad.
- Espera la germinación (agujas de pino visibles en marzo-abril). Gira la maceta periódicamente para un crecimiento recto.
- Trasplanta a una maceta de 4 litros cuando alcance 15-30 cm de altura y acóclimala al exterior.
- Plántala en suelo permanente cuando supere el tamaño de la maceta.
Desde un retoño (con raíces en bolsa o arpillera):
- Cava un hoyo dos veces más ancho que la bola de raíces y de igual profundidad.
- Coloca la bola en el hoyo levantándola por ella, no por el tronco.
- Rellena con tierra suelta mientras sujetas el árbol recto; no compactes en exceso para favorecer el drenaje.
Cuidados post-plantación:
- Si el pino supera 1,8 m o hay vientos fuertes, estácalo para un crecimiento recto.
- Revisa las ataduras regularmente para evitar estrangulamiento a medida que crece.
Publicado originalmente el 14 de junio de 2011. Actualizado con consejos expertos.