Aunque los avances tecnológicos del siglo XX popularizaron las cortacéspedes a gasolina, las cortacéspedes manuales de carrete, inventadas en la década de 1830, siguen siendo una opción viable. Sus principales ventajas incluyen un precio accesible (menos de 150 USD), un mantenimiento sencillo, mayor seguridad en su uso y un impacto ambiental mínimo en comparación con las de gasolina.
Sin embargo, cambiar a un cortacésped de carrete implica un esfuerzo físico mayor. Requiere más tiempo y energía, ya que funciona exclusivamente con la fuerza humana, y exige cortes frecuentes para evitar que el césped crezca demasiado y complique la tarea.
Las cortacéspedes de carrete son ideales para jardines pequeños (menos de 8.000 pies cuadrados o 743 m²) [Guía de cortacéspedes de carrete]. Son eficientes, ecológicas y duraderas con un mantenimiento básico: limpiar los recortes, afilar las cuchillas y guardarla en interior para prevenir óxido.