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Cómo podar una orquídea

La orquídea es una flor muy elegante, por eso suele tener mucho protagonismo en fiestas y bodas. Es una flor extraña y misteriosa a la que se relaciona con el deseo y la fecundidad. En la Antigua Grecia, era un símbolo de virilidad y durante la Edad Media se utilizó como ingrediente primordial en infusiones y remedios para la salud, también por sus propiedades afrodisíacas.

Las orquídeas viven pegadas a los troncos de los árboles, en las copas, donde más luz hay pues necesitan mucha luz solar pero que no les dé directa. Si estás aquí es porque te interesan los cuidados de las orquídeas así que sigue leyendo este artículo de unCOMO para saber cómo podar una orquídea.

Necesitarás:
Pasos a seguir: 1

Para podar una orquídea tienes que comprobar cuáles de las flores y hojas de tu orquídea se encuentran marchitas. Cuando las identifiques y hayas comprobado que las hojas no están amarillas a causa de un hongo, puedes pasar a quitar una a una las hojas que estén más feas.

Lo mismo tendrás que hacer con las ramas: detecta las que estén secas y pódalas a partir del tercer nudo, contando desde su base (el nudo es una protuberancia que aparece en el tallo). Hay que cortar la rama seca o con flor marchita a partir del tercer nudo porque es una medida que le permite a la flor crecer de nuevo sin quebrarse ni tampoco desviarse de la forma original del tallo.

En este otro artículo te contamos por qué una orquídea tiene las hojas amarillas.

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Las raíces de las orquídeas son gruesas y solemos usar macetas transparentes porque tienen la capacidad de absorber la luz para hacer la fotosíntesis. El cuidado de las raíces es algo que también tendrás que tener en cuenta en tu poda de orquídeas: si las raíces de tus orquídeas presentan un color negro es posible que les falte espacio; también puede ser que tengan hongos o hayan sido infectadas por alguna bacteria.

Consulta a un profesional antes de seguir con la poda.

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Una vez hayas comprobado que puedes, corta las raíces de tu orquídea eliminando las partes más feas. Para ello, usa las tijeras y, probablemente, necesitarás sacar la planta de la maceta para inspeccionar sus raíces. Tira de sus tallos hacia arriba con cuidado y sujeta la planta de su base con una mano y, con la otra, tira de la maceta hacia abajo.

En este otro artículo encontrarás un compendio para saber cultivar, cuidar y regar orquídeas en casa.

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Cuando hayas acabado con la poda, renueva el sustrato si fuera necesario y riega con un poco de agua ya sea por inmersión o pulverizando agua sobre las hojas y la base de tu orquídea:

  • Para el riego por inmersión debes coger un recipiente con agua y sumergir en él la maceta con tu orquídea durante no más de 5 minutos. Comprueba que el agua no cubra la base de la orquídea para no ahogarla.
  • Para el riego por pulverización deberás llenar con agua un vaporizador y echar un poco e agua sobre las hojas y base de tu orquídea. Este método es recomendable para humedecer la planta en vez de darle un riego completo, en caso de que necesite un poco de humedad, pero sin excederse.
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De los tallos que hayas decidido podar pueden salir unas pequeñas protuberancias llamadas keikis que son pequeñas plantitas de dos o tres hojas (llamadas también "hijos" porque salen iguales a la planta principal) que luego puedes trasplantar. Para ello, tendrás que colocar el trasplante en una maceta transparente con sustrato especial para orquídeas. No se debe abonar el esqueje hasta al cabo de un mes, tampoco debes regar la planta las primeras semanas después del trasplante para no ahogarla.

Si quieres un consejo para que te salga un keiku de tu orquídea debes poner a tu planta en condiciones climatológicas adversas. Lo cierto es que el keiku es un método de supervivencia que utilizan las orquídeas cuando sienten que van a morir. Reproducen una copia exacta a ellas, pero más fuerte y, así, aseguran que no se extinguirá la especie.