Las molduras de corona son adornos decorativos que realzan la estética de cualquier habitación. Se colocan en la unión entre pared y techo, adaptándose a diversos estilos y espacios. También sirven para coronar gabinetes o unidades de pared, ocultando imperfecciones y añadiendo elegancia. Pueden ser ornamentales o simples, estrechas o anchas.
Para una instalación impecable, es esencial medir, cortar y ajustar con precisión en ángulos y esquinas. Cuenta con herramientas profesionales como una pistola de clavos neumática o inalámbrica, ideal para carpintería doméstica. Elige un modelo ligero, con agarre ergonómico y potencia para acabados finos, que clava sin dañar la madera como un martillo tradicional.
Antes de clavar, alinea perfectamente la moldura contra pared y techo. Localiza los montantes y clava clavos de 5 cm (2 pulgadas) cada 40,6 cm (16 pulgadas), empezando por el centro: bordes superior e inferior primero, dejando extremos libres para esquinas. Usa la pistola en ambas superficies, asegurando contacto plano. Penetra rápido y preciso para un acabado recto y nivelado. Finalmente, rellena agujeros con masilla para madera.