Los crisantemos, también conocidos como 'mamás', suelen aparecer en centros de jardinería y supermercados antes de que termine el verano. Pero, ¿deberías comprarlos ya? Estas plantas son ideales para decorar al aire libre en otoño, ya que florecen cuando otras como las zinnias y petunias decaen con el fresco. Unos maceteros con crisantemos en el porche facilitan la transición estacional. Sin embargo, si quieres que duren, evita apresurarte: espera a que baje la temperatura.

Los crisantemos prosperan en climas frescos. Comprarlos en pleno calor (por encima de 32°C) hace que las flores se marchiten en semanas, obligándote a reemplazarlas pronto. Espera a que refresque para disfrutar hasta 8 semanas de floración. Si hay días cálidos imprevistos, protégelos en casa o garaje hasta que baje el termómetro.
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Considera el tipo de crisantemo y su uso. Para macetas o jardines anuales, elige variedades de floristería (o de corte): disfrútalos hasta el fin y compostéalos.
Los crisantemos resistentes (de jardín) son perennes si se plantan en primavera, tras la última helada. Así establecen raíces en verano para una espectacular floración otoñal.
Plantarlos en otoño reduce sus chances de sobrevivir al invierno. Mejor, déjalos en maceta en un lugar fresco y sin heladas (como un garaje) hasta primavera, y trasplántalos al calentarse el suelo. Verás nuevo brote si están vivos.
Para cualquier crisantemo, selecciona plantas en brote, no en plena flor. Así prolongas su disfrute.
En resumen, no hay fecha única ideal, pero mediados-fin de septiembre maximiza su duración en climas frescos. Extiende su magia usándolos como decoración navideña post-floración.