El aloe vera es una suculenta resistente a la sequía, ideal para interiores, pero sensible al exceso de riego. Si notas hojas caídas, puntas marrones o manchas oscuras, es probable que sufra pudrición radicular. No te preocupes: con estos consejos basados en prácticas hortícolas probadas, puedes recuperar tu planta.

Cuidados esenciales para el aloe vera en interiores
Para prevenir problemas, usa macetas con agujeros de drenaje y sustrato específico para suculentas ($5, Target), que drena mejor que la tierra universal. Riega solo cuando el sustrato esté seco al tacto y vacía el exceso de agua del plato. Coloca la planta en luz brillante indirecta, como una ventana sur o oeste.
Si prefieres una maceta decorativa sin drenaje, perfora un agujero o úsala como cachetón con un contenedor plástico interior elevado sobre gravilla ($6, The Home Depot). Riega en el fregadero y deja escurrir completamente antes de reposicionar.
Cómo diagnosticar y solucionar problemas en tu aloe vera
Las hojas sanas son carnosas, firmes, erguidas y verde uniforme. Hojas caídas, arrugadas o con partes muertas indican estrés, comúnmente por riego excesivo.
El sobre riego causa manchas acuosas y blandas en las hojas. Desentiérrala, seca el cepellón 1-2 días, elimina raíces y hojas muertas. Divide offsets si los hay y replanta en sustrato fresco. Aplica hormona de enraizamiento ($5, The Home Depot), mantén seco y observa nuevos brotes en semanas.
Si no es exceso de agua pero las hojas caen, podría faltar luz: trasládala a un sitio más luminoso o usa luz de cultivo.