Cuando una planta requiere "pleno sol", significa que necesita al menos 6 horas de luz solar directa e ininterrumpida al día. Esta es la cantidad mínima para que las especies heliófilas prosperen con vitalidad y salud óptima.
La intensidad solar varía según la hora: el sol matutino es más suave y beneficioso, mientras que el de la tarde resulta más intenso y caluroso. Una planta expuesta al sol directo por la mañana, pero sombreada después, experimenta condiciones muy distintas a una que recibe sol vespertino.
Muchas plantas toleran perfectamente 6 horas de sol matutino, pero no resisten el calor abrasador de la tarde. Factores como la latitud (más intensa en el sur que en el norte) y la elevación (mayor brillo en alturas) también influyen en los requerimientos luminosos.