El injerto es una técnica científica probada para propagar plantas de manera efectiva. Consiste en unir un fragmento de una planta (el injerto) con otra (el portainjerto). ¡Descubre cómo hacerlo con éxito!
Muchas plantas de tu centro de jardinería local son ideales para injertar. Por ejemplo, las rosas híbridas se injertan sobre raíces de variedades más resistentes para soportar condiciones adversas y florecer con mayor vigor. Del mismo modo, la mayoría de los árboles frutales se injertan en portainjertos enanos, lo que los mantiene compactos y productivos. Las formas de estándar o arboladas también se obtienen mediante injertos en troncos resistentes.
Es fascinante injertar varias variedades en un mismo árbol, como un manzano que produce tanto 'Red Delicious' como 'Golden Delicious'. Así nace el famoso "árbol de frutas cocktail".
Paso 1: Recopila el injerto El mejor momento es a fines del invierno, de diciembre a febrero, según tu zona. Toma un brote fresco de 8-10 cm (3-4 pulgadas) con uno o dos yemas. Elige plantas estrechamente relacionadas, como variedades de manzana entre sí, pera con pera, o ramas de almendro, albaricoque o ciruelo en un melocotonero. No es posible injertar plantas no relacionadas, como rosa y caqui.
Paso 2: Prepara el portainjerto El portainjerto es la planta base donde crecerá el injerto. A 15 cm (6 pulgadas) del suelo, haz un corte diagonal de 5 cm (2 pulgadas) en un tallo. Luego, realiza un corte recto de 1,3 cm (1/2 pulgada) de profundidad hacia abajo, un tercio del camino en el corte diagonal.
Paso 3: Adapta el injerto En la base del injerto, haz un corte diagonal del mismo tamaño y ángulo que en el portainjerto. Un tercio hacia abajo de la pendiente, realiza un corte recto de 1,3 cm (1/2 pulgada) para que encaje perfectamente.
Paso 4: Une y protege Inserta con cuidado el injerto en el portainjerto, alineando los cortes lo máximo posible. Envuelve la unión con hilo o cinta de injerto y cúbrela con cera injertadora (disponible en viveros). Si prende, el injerto brotará en primavera.