Escuchamos mucho sobre la sostenibilidad alimentaria: cómo se cultivan los alimentos, el empaque, la compostabilidad y las prácticas laborales justas. Estos factores definen qué es "sostenible". Sin embargo, existe una forma de cultivo aún más poderosa: la agricultura regenerativa, que no solo protege el suelo, sino que lo mejora y contribuye al secuestro de carbono.
Este enfoque gana terreno. Empresas como General Mills se comprometen a aplicarlo en un millón de acres en la próxima década, y documentales como The Biggest Little Farm lo popularizan. Aunque apoyamos a agricultores que lo practican, ¿qué pasa con nuestros propios jardines? Consultamos a Marcus McCauley, gerente de McCauley Family Farm (una granja regenerativa en Boulder) y fundadora de Foremother Foods.
¿Qué es la agricultura regenerativa?
Los principios se centran en tratar el suelo como un ecosistema autonutritivo que se cura solo, beneficiando al medio ambiente. Según McCauley, todo se reduce a: ¿Cómo dejo las cosas mejor de lo que las encontré? ¿Qué quiere ser la tierra?
"En el corazón de la regeneración está entender la conexión con la naturaleza", explica McCauley. "Impactamos y formamos parte de un ecosistema mayor: el ciclo del agua se vincula al suelo, la red trófica al ciclo del carbono. Honramos y reconectamos esos ciclos, reconociendo nuestra integración en ellos".
Cómo practicar la jardinería regenerativa en casa
"Al empezar un jardín en tu patio, ya eres regenerativo: maximizas la proximidad de recursos, como en las ecologías naturales", dice McCauley. Nada más local que un pepino de tu jardín, con impacto positivo en ecosistemas locales y globales.
Más allá de eso, diseña tu jardín con estos principios. Aquí van los mejores consejos de McCauley:
1. Piensa en Sistemas
"En mi patio, creo sistemas interconectados (agua, suelo, animales/pájaros, humanos) con el entorno", indica McCauley. Por ejemplo, recolecta agua de lluvia para regar, reduce escorrentía y ahorra agua en sequías.
2. Inicia el Compostaje
El compost es clave para la salud del suelo. Hazlo en casa con restos de cocina para un ciclo cerrado. Si no puedes, usa estiércol compostado de tu tienda local.
3. Adopta la Jardinería sin Excavar
Evita labrar para no perturbar raíces, gusanos y microbios. Cubre el suelo con materia orgánica gruesa: suprime malas hierbas, nutre el suelo y mejora la productividad con menos esfuerzo anual.
4. Sé Consciente de Otros Impactos
No ignores el resto del jardín. La escorrentía de fertilizantes y pesticidas del césped afecta ecosistemas locales y aguas downstream, anulando tus esfuerzos.