La flor de acerico, conocida científicamente como Scabiosa caucasica, se introdujo en Inglaterra en 1591 y desde entonces es una de las flores de jardín más populares. Su nombre común alude a las cabezas florales cerradas, que recuerdan a alfileteros repletos de alfileres. El género deriva de "sarna", una afección cutánea que algunas especies supuestamente aliviaban.
Descripción de la escabiosa: Estas plantas presentan hojas simples en forma de lanza, profundamente lobuladas, con tallos florales largos y elegantes que alcanzan hasta 60 cm de altura. Sus cabezas florales abovedadas miden hasta 7,5 cm de diámetro. Nivel de cuidado: Fácil.
Cómo cultivar la escabiosa: Prefiere suelos de jardín bien drenados y exposición a pleno sol. En climas de veranos intensos, aprecia una sombra ligera. Elimina las flores marchitas para prolongar la floración.
Propagación de la escabiosa: Mediante división de matas en primavera o siembra de semillas.
Usos de la escabiosa: Plántala en grupos o borduras. Es ideal como flor cortada para ramos duraderos.
Especies relacionadas: Scabiosa columbaria es compacta y muy florífera. La variedad 'Butterfly Blue' destaca por su abundancia floral.
Variedades populares: 'Alba' ofrece flores blancas puras; 'Fama', de lavanda intenso; 'House's Hybrids', con flores de 5 cm en azul, lavanda y blanco; y 'Miss Willmott', con flores marfil elegantes.
Nombre científico: Scabiosa caucasica.
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