Aunque Canadá es un importante productor de petróleo —de hecho, EE. UU. obtiene gran parte de su suministro de su vecino del norte en lugar de Oriente Medio—, su estrategia de combustibles alternativos está mucho más avanzada y es más integral que cualquier iniciativa similar en Estados Unidos hasta la fecha.
Uso de combustibles alternativos en Canadá
El gas natural, etanol, metanol, propano y gránulos de madera se utilizan en Canadá desde hace varios años. Al igual que en Brasil, otro gran proveedor de petróleo para EE. UU., el etanol es el más popular y ampliamente distribuido. En 2007, existían más de mil puntos de venta minorista que ofrecían etanol o sus mezclas en todo el país, con varias plantas de producción en operación y más en proyecto.
Además, el biodiesel está ganando terreno, sustituyendo al diésel en autobuses, camiones e incluso cruceros. Cada vez surgen más estaciones de servicio de biodiesel en el país. El combustible de hidrógeno también se está probando intensamente, con algunos autobuses en Columbia Británica ya utilizándolo.
La estrategia de combustibles alternativos de Canadá
La estrategia se basa en cuatro componentes clave:
- Desarrollar y promulgar regulaciones para aumentar la disponibilidad minorista de combustibles alternativos y renovables.
- Otorgar apoyo gubernamental para expandir la producción nacional de combustibles alternativos.
- Proporcionar soporte a los agricultores para incrementar la producción de cultivos aptos para combustibles alternativos.
- Promover el desarrollo rápido de nuevas tecnologías y su comercialización.
Los componentes en detalle
El objetivo principal es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en cuatro megatoneladas anuales, equivalente a retirar de circulación casi un millón de automóviles y camiones. Las regulaciones establecen que el 5% del combustible debe ser renovable para 2010, y el 2% del diésel y combustible de calefacción debe provenir de fuentes renovables. Si las empresas y hogares incorporan más energía solar y eólica para calefacción, y se acelera la mejora del transporte público, las reducciones serán aún mayores.
El gobierno ha comprometido 1.500 millones de dólares en nueve años para impulsar la producción de etanol y biodiesel, considerando fluctuaciones de precios y materias primas. La iniciativa ecoAGRICULTURE Biofuels Capital (ecoABC) apoya a los agricultores en la expansión de cultivos y desembolsos para producir más biomasa adecuada.
También se destinan fondos al sector privado para nuevas instalaciones de producción. Se priorizan productos no alimentarios como paja de trigo, rastrojo de maíz, residuos de madera y pasto varilla, que ofrecen un impacto ambiental positivo. Un inconveniente del etanol es su uso de alimentos que podrían combatir el hambre; con la escasez global creciente, se impulsa el desarrollo de alternativas no alimentarias. Esta estrategia es un punto de partida, con inversiones en I+D que prometen más opciones renovables viables.
La política ambiental general de Canadá no es perfecta —el gobierno ve el deshielo ártico como oportunidad para transporte marítimo—, pero su compromiso con combustibles alternativos, educación sobre reducción de emisiones y eficiencia energética son pasos firmes en la dirección correcta.