Brady Tolbert no se intimida con facilidad. Este diseñador y estilista de interiores comenzó como pasante en un proyecto del reconocido arquitecto Frank Gehry. Posteriormente, fue director creativo para la bloguera y diseñadora Emily Henderson, rol que actualmente ocupa con Bobby Berk, diseñador de Queer Eye en Netflix.
La prueba más evidente de su audacia es el suelo de tablero de ajedrez en blanco y negro que instaló en la cocina de su apartamento español de los años 20, que comparte con su pareja, Jason. "El proyecto completo costó solo 50 dólares", explica Brady sobre las baldosas de vinilo autoadhesivas colocadas en diagonal. "Lo hice en un fin de semana". Este cambio aporta un impacto gráfico sin molestar al casero.

Brady atribuye su ingenio y valentía en bricolaje a sus padres: "Me educaron para ser ahorrativo y creativo. Si no sabes cómo hacer algo, lo investigas y lo resuelves". Así, incorporó trabajos eléctricos básicos. "Uno de mis primeros cambios fue reemplazar toda la iluminación; es una forma sencilla de lograr un gran impacto", afirma.
Como diseñador profesional, Brady reubica constantemente muebles y accesorios. "Trato el apartamento como un laboratorio de diseño", dice. Su estrategia de compras ayuda: "Elijo una paleta cohesiva de negro, blanco y crema con pieles y madera, por lo que todo encaja en algún lugar". Llevar el trabajo a casa ha dado frutos excepcionales.

En la sala de estar, vigas pintadas de negro y paredes blancas definen la paleta atemporal, ideal para mezclar piezas modernas y vintage. El sofá destaca por sus costuras planas y anchas, un detalle casual y único.


Izquierda: Cortesía de Brady Tolbert. Derecha: David Tsay.
Para suavizar el blanco y negro, Brady añade capas cálidas en caramelo, óxido y latón con texturas variadas. Equilibra el ladrillo rojo de la chimenea (potenciado con velas) con cortinas de lino, alfombra mullida y sillas de cuero y madera clara.

En el pequeño espacio, Brady maximiza el almacenamiento con piezas como este mueble bar alto y estrecho de Bobby Berk. Sus puertas de caña y marco asimétrico lo convierten en un elemento decorativo funcional y cálido.

Sin alterar la cocina original, Brady infunde carácter con un bloque de carnicero vintage, cobre patinado y un frigorífico Smeg retro, en sintonía con el suelo.


Izquierda: Cortesía de Brady Tolbert. Derecha: David Tsay.
En el rincón del desayuno, sillas escultóricas de latón brillan. Los cordones de tela vintage y bombillas elegantes son protagonistas, pero la mesa de pedestal roba el show: sillas plegables y tapa redonda para facilitar el acceso.

Brady retiró gabinetes para instalar estanterías abiertas. El latón reina en soportes, grifo (encontrado por 75 dólares en Amazon) y barra para ollas, contrastando glamorosamente con el blanco y negro.

Transformó un vestidor en oficina con tablero de corcho, aplique de biblioteca, papel tapiz gráfico y accesorios de latón, haciendo el espacio acogedor e intencional.

Para no bloquear la luz natural, creó un cabecero acolchado grapando terciopelo verde oliva sobre soportes de espuma y montándolo en la pared. Las lámparas de pico de pato de Serge Mouille (años 50) aportan escultura y dinamismo.