No es necesario adquirir grandes cantidades de pintura para renovar tu espacio. Aplicar pintura en puntos estratégicos puede generar un impacto dramático, incluso superior al de pintar toda la habitación. Opta por colores de alto contraste para maximizar el efecto. Si buscas resultados sorprendentes con mínima inversión, prueba estos cinco retoques. La mejor noticia: cada uno se completa en una tarde.
Pintar la barandilla
Renovar la escalera transforma drásticamente el aspecto de tu hogar, sobre todo si es lo primero que ven los invitados. En vez de pintar toda la escalera o la habitación, enfócate en la barandilla. Requiere menos cinta adhesiva que las contrahuellas y evita problemas de resbalones o desgaste en los peldaños.
Bajo la isla de cocina
Si cuentas con una isla de cocina, aplica una capa de pintura en la superficie inferior del mostrador. Elige un tono que complemente y contraste con los gabinetes, como azul marino o negro si son blancos. Usa un acabado semibrillante para facilitar la limpieza de manchas y roces, ideal si hay taburetes.
Los marcos de las ventanas
Para un efecto impactante, pinta solo los marcos de las ventanas. Usa un color contrastante o un tono sutilmente diferente al de las paredes, como gris carbón en una cocina de gris paloma claro. Esta variación añade profundidad e interés visual a la estancia.
La parte trasera de la puerta principal
Nos preocupamos por el color exterior de la puerta principal por su impacto en el valor de la propiedad y la primera impresión. ¿Y la parte interior? Es la última vista al salir y para los invitados. Hazla memorable con un tono inesperado que armonice con la decoración de la entrada.
Puertas y molduras
Si tienes aberturas con molduras o entradas sin puertas, pinta las molduras del mismo color que las paredes, pero con acabado contrastante (brillo si las paredes son mate). Para más impacto, elige un tono más oscuro o un color diferente. Destacará el interés arquitectónico y las transiciones del hogar.