Las esponjas de cocina acumulan más gérmenes que casi cualquier objeto en el hogar. ¿Se pueden desinfectar? Si has visto programas de televisión o leído revistas en los últimos años, sabrás que las esponjas de cocina son un foco de bacterias. Las usamos para limpiar derrames y restos de comida, y luego las dejamos húmedas a temperatura ambiente durante la noche. Al día siguiente, volvemos a usarlas para lavar platos. Es comprensible que resulte desagradable.
Muchos enjuagamos las esponjas con agua jabonosa caliente o las metemos en el lavavajillas, pero ¿realmente las desinfectamos? La buena noticia es que sí es posible, y con métodos simples usando productos que ya tienes en casa. Son prácticos, efectivos y respetuosos con el medio ambiente, evitando desecharlas tras un solo uso.
Una opción segura es calentar la esponja en el microondas, pero nunca uses una con partes metálicas. La mayoría de gérmenes mueren en 30 segundos, pero para eliminar E. coli, caliéntala 2 minutos a máxima potencia. Moja bien la esponja con agua antes (una seca puede incendiarse). Al abrir, ten cuidado con el vapor; deja enfriar y usa pinzas para sacarla, ¡estará muy caliente!
Si prefieres evitar el microondas, remoja la esponja 5 minutos en una solución de 3/4 taza de lejía en 1 galón de agua. Consejo: prepara la mezcla en el fregadero para desinfectarlo también.
Para un método ecológico, sumerge la esponja en vinagre blanco puro durante al menos 5 minutos y déjala secar al aire (idealmente al sol). Si usas microondas, añade vinagre: mezcla 2 cucharadas en 1 taza de agua, moja la esponja y sigue las instrucciones.