Dependiendo del tipo de tela, puedes reducir el tamaño de tu ropa hasta dos o tres tallas de manera controlada. Normalmente, evitamos que nuestra ropa se encoja, pero en ocasiones, un ajuste de tamaño es ideal. Ya sea porque tus hijos estropearon tu suéter de cachemira favorito en un juego de tira y afloja, has perdido peso y no quieres renovar todo el armario, o has encontrado la blusa perfecta pero algo grande, encoger prendas intencionalmente es sencillo si sigues estos pasos probados.
La mayoría de las prendas se diseñan considerando un encogimiento mínimo del 2-3% en telas como tafetán, franela o gasa, lo que suele ser imperceptible. Sin embargo, algunos tejidos pueden reducirse hasta un 1-8% en el primer lavado y secado [fuente: Textile School]. ¿Y si necesitas un encogimiento mayor?
La clave está en aplicar calor, combinando lavadora y secadora. Configuraciones más altas contraen las fibras con mayor eficacia [fuente: Morello]. Funciona bien en algodón (no preencogido) y lana, pero sintéticos como nailon o poliéster resisten más, al igual que prendas prelavadas o antiguas [fuente: Stebbins].
Para seda, opta por limpieza en seco o lavado a mano; el calor de la secadora puede dañar su brillo. Considera un sastre para prendas valiosas [fuente: Texere Silk]. ¡Nunca apliques estos métodos a cuero o piel, ya que el calor y la humedad los arruinan!
A continuación, detallaos los pasos precisos para encoger tu ropa en la medida exacta.