¡Ventila, ventila, ventila! La palabra orgánico suele evocar algo positivo en las etiquetas de productos. Sin embargo, en el caso de los compuestos orgánicos volátiles (COV), es mejor evitarlos si buscas un hogar más saludable y ecológico. Estos químicos están presentes en numerosos productos domésticos y su exposición puede ser perjudicial, especialmente para niños, ancianos y personas con sistemas inmunológicos debilitados, aunque tampoco benefician a adultos sanos.
La pintura es una fuente común de COV, pero afortunadamente, una de las más fáciles de controlar. Solicita en tu tienda de pinturas pintura de bajo COV y verifica siempre las etiquetas para confirmar los niveles.
En pinturas para interiores, los COV se liberan al aire durante el secado, una vez aplicada en las paredes. Estos gases pueden causar mareos o dolores de cabeza intensos. La cantidad depende del tipo de pintura: los niveles interiores habituales de COV son un 50% superiores al aire exterior, pero durante la pintura o lijado pueden multiplicarse hasta 500-1000 veces.
El tiempo que permanecen en el aire varía según la ventilación durante y después de pintar, así como los COV iniciales de la pintura. Disminuyen gradualmente, pero ventiladores y ventanas abiertas aceleran su eliminación. Los expertos evitan generalizaciones, pero casas nuevas con múltiples materiales emisores de COV pueden mantener niveles elevados durante meses tras la finalización.
Si pintas una sola habitación, ventílala bien durante el proceso y estará segura en uno o dos días. Evita dormir allí recientemente pintado o, idealmente, opta por pinturas de bajo o cero COV desde el inicio para minimizar riesgos.