Muchos factores influyen en la calidad del aire interior de tu hogar. Para salvaguardar la salud de tu familia, es fundamental realizar pruebas periódicas. La regla general indica que cuanto mayor sea la concentración de contaminantes, mayor el riesgo para la salud. Estos pueden provenir de gases tóxicos o del crecimiento de moho y hongos en muebles, materiales de construcción, alfombras húmedas, sistemas de calefacción y refrigeración, entre otros lugares. Las esporas de moho son perjudiciales, pero gases como el radón y el monóxido de carbono resultan aún más letales [fuente: Universidad Estatal de Colorado]. A continuación, te explicamos métodos probados para evaluar el aire que respiras.
- Monóxido de carbono. Este gas incoloro e inodoro se produce por la combustión incompleta de combustibles en estufas, hornos, calentadores de agua y chimeneas. Inhibe el transporte de oxígeno en la sangre, pudiendo causar la muerte en exposiciones prolongadas. La única detección confiable es mediante un detector de monóxido de carbono, similar a un detector de humo, que activa una alarma ante niveles elevados.
- Radón. Gas incoloro e inodoro que emana del suelo e ingresa por suelos de tierra, grietas en pisos, paredes de sótanos o sistemas de drenaje. Es una causa principal de cáncer de pulmón. Usa un kit de detección de radón para medirlo con precisión.
- Contaminantes biológicos. Incluyen moho, hongos, virus, bacterias y polen, que prosperan en ambientes húmedos por fugas, condensación o alta humedad. Detecta mediante inspección visual y olfato. Limpia áreas afectadas con amoníaco o limpiadores similares para eliminar esporas [fuente: Genesee].