No necesitas un jardín propio para compostar. Descubre más imágenes de vida sostenible.
El compostaje transforma residuos orgánicos en un abono valioso que mejora el césped, jardines y reduce la contaminación del aire, extendiendo la vida útil de los vertederos. Si vives en un apartamento, no lo descartes: ¡es totalmente factible!
Aunque no cuentes con un jardín, puedes beneficiarte del compostaje con dos métodos ideales: compostaje en contenedores en el balcón o vermicompostaje interior.
El compostaje en contenedores es similar al tradicional, pero a menor escala. Usa una caja de plástico, un barril de cerámica o un contenedor de encimera con orificios de ventilación y tapa para evitar roedores. Debe ser compacto y fácil de manejar.
Inicia con materiales "marrones" ricos en carbono (hojas secas, periódicos o tierra para macetas). Enterra los restos "verdes" ricos en nitrógeno (comida orgánica), revuelve cada dos semanas para oxigenar y humedece ocasionalmente para acelerar la descomposición.
El vermicompostaje requiere más atención. Adquiere o construye un contenedor poco profundo con tapa, agujeros para aire y drenaje. Prepara una cama húmeda con hojas, tierra para macetas y tiras de 2,54 cm (1 pulgada) de papel periódico en blanco y negro (evita revistas por toxinas).
Usa solo Eisenia fetida (gusanos rojos), disponibles en centros de jardinería. Dos libras (907 g, unos 2000 gusanos) procesan 1 libra (450 g) de residuos diarios: frutas, verduras, cáscaras de huevo y café molido. Evita carne, lácteos, pescado y cítricos. Corta en trozos pequeños.
Coloca los gusanos encima, deja la tapa abierta (son sensibles a la luz) y mantén entre 13-27 °C. En 2-3 meses obtendrás humus de lombriz rico.
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