Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), en 2008 se generaron aproximadamente 136 millones de toneladas de desechos de construcción, lo que representaba hasta el 40% de los residuos sólidos del país (Fuente: Guía de diseño de edificios completos). La demolición ecológica, también conocida como deconstrucción, consiste en desmantelar un edificio de manera selectiva para maximizar la recuperación de sus componentes (alrededor del 80%) y reutilizarlos o reciclarlos, evitando vertederos y la contaminación del suelo y el agua.
En ciudades como San Diego, California, esta práctica es obligatoria. Los desarrolladores solo recuperan el reembolso de sus depósitos de permisos si demuestran que al menos el 50% de los desechos se reutilizaron o reciclaron. Algunos estados cuentan con instalaciones que aceptan residuos a granel por tarifas elevadas, mientras que otros exigen la separación previa de materiales.
El reciclaje es costoso y se considera la última de las "tres R": reducir, reutilizar y reciclar. Reducir exige planificación precisa para minimizar desperdicios, especialmente en cartón, paneles de yeso y madera, los materiales de construcción más comunes. La reutilización es clave: estos elementos se pueden recuperar para nuevos proyectos si se extraen correctamente:
- Pisos y vigas de madera
- Ventanas y puertas
- Accesorios y electrodomésticos
- Azulejos y moquetas
- Revestimiento de aluminio
- Materiales para techos
- Tubos
- Ladrillos
La demolición ecológica requiere más tiempo y cuesta unos 10.000 dólares adicionales por proyecto que la tradicional, pero ahorra en tarifas de vertedero, genera créditos fiscales por donaciones y es esencial para obtener la certificación LEED del U.S. Green Building Council.