La mayoría de los problemas de plomería surgen en accesorios como lavabos, bañeras e inodoros. Sin embargo, a veces las propias tuberías son la causa. Pueden gotear, sudar, congelarse o generar ruidos fuertes. En esta guía experta, te explicamos cómo abordar estas averías de manera efectiva. Empezamos con fugas, sudoración y tuberías congeladas.
Fugas en Tuberías
Existen diversos tipos de fugas en plomería, desde aquellas que inundan el hogar hasta las menos graves. El método para detenerlas depende del origen. Si la fuga está en una junta, apriétala firmemente. Si afecta la tubería, corta la sección dañada y reemplázala. Este proceso puede ser complejo: al desenroscar un tubo de acero galvanizado, se aprieta el otro extremo; con cobre, requiere soldadura. Recomendamos dejar reemplazos mayores a un plomero profesional, pero como bricolador, opta por un parche temporal o permanente.
Encuentra kits de parches en ferreterías o fabrica uno con goma gruesa de una cámara vieja y abrazadera en C. Otra opción es una abrazadera de manguera con parche de goma. Los kits incluyen almohadillas de goma y placas metálicas que sellan el orificio. Son rápidos, fáciles y viables como solución permanente si la tubería está en buen estado.