Aunque no existe un documento técnico específico sobre la teoría del chirrido de puertas, podemos explicarlo con principios físicos bien establecidos. Si has leído sobre el funcionamiento de las guitarras acústicas, sabrás que una cuerda vibrante por sí sola genera poco sonido. Al conectarla a la caja de resonancia de la guitarra, el ruido se amplifica considerablemente. En las bisagras de una puerta, las piezas metálicas se deslizan y vibran entre sí, y la puerta actúa como una caja de resonancia que amplifica ese sonido molesto.
La solución es sencilla y efectiva: retira la puerta de sus bisagras, aplica cera de una vela en los pasadores y en las zonas de contacto de las bisagras. ¡Así, la puerta se abrirá en completo silencio! Este método casero, probado durante años, lubrica las partes móviles sin residuos grasientos.