Para inventos icónicos como la bombilla o el automóvil, es fácil recordar a Thomas Edison o Henry Ford. Sin embargo, identificar al inventor del detergente para la ropa resulta más complicado.
La invención del detergente para la ropa
Otto Röhm introdujo el uso de enzimas en el lavado de ropa a principios del siglo XX, revolucionando los detergentes. En 1907, fundó Röhm & Haas en Alemania, y en 1914 desarrolló su detergente Burnus, que para 1920 se convirtió en el más distribuido en el país.
Procter & Gamble y el nacimiento de Dreft
En Estados Unidos, la producción de detergentes domésticos comenzó en la década de 1930. Robert Duncan, ingeniero de procesos de Procter & Gamble (P&G), viajó a Europa y descubrió los tensioactivos en Alemania. Estos compuestos, formados por una molécula bifásica, extraen aceites y grasas en el agua, eliminando la suciedad soluble.
Tras pruebas exitosas y acuerdos de licencia con firmas alemanas, P&G lanzó Dreft en 1933, el primer detergente sintético. Ideal para ropa poco sucia, hoy se comercializa como opción suave para bebés.
El lanzamiento de Tide
Dave "Dick" Byerly trabajó desde la década de 1930 en un detergente de alta eficacia, logrando un prototipo 14 años después.
En 1946, las primeras cajas de Tide llegaron al mercado y rápidamente dominaron. Líder en EE.UU. desde 1949, limpia en profundidad sin decolorar, es efectivo en lavadoras y evita residuos. P&G lo ha mejorado con blanqueadores seguros, Febreze y más.
Los detergentes modernos ofrecen variedad, pero las lavadoras aportan el mayor poder: agitan, presionan y drenan para resultados óptimos.
La evolución del detergente para la ropa
Desde la invención de Otto Röhm en 1914 hasta las fórmulas actuales potentes y ecológicas, el detergente ha transformado la limpieza mundial, mejorando eficacia y sostenibilidad.