Un jardín inglés surgió a principios del siglo XVIII como protesta contra la rigidez y artificialidad de los jardines formales de la época. Diseñado para aparentar total naturalidad [fuente: Britannica], lograr un aspecto armónico y bello requiere planificación experta. Descubre consejos prácticos para crear el tuyo.
- Selecciona tres o cuatro colores principales de flores y emplea variaciones de esos tonos para un efecto cohesivo.
- Introduce contraste con flores de colores notablemente distintos para mayor dinamismo visual.
- Incorpora flores tradicionales inglesas como rosas, dedaleras y espuelas de caballero.
- Evita la simetría para potenciar la naturalidad: diseña bordes con curvas irregulares y profundidades variables, creando un jardín más cautivador.
- Utiliza macetas de colores vibrantes e interesantes para plantas en contenedor. Aunque uniformes en estilo, no optes por tonos opacos; haz que combinen con las flores [fuente: Perry].
- Agrega elementos no vegetales como enrejados, cenadores o bancos para variedad e interés [fuente: Perry]. En un enrejado, planta trepadoras como rosas o clemátides [fuente: Mahany].
- Permite un toque ligeramente descuidado para realzar el encanto natural [fuente: Mahany].