Una de las plantas perennes más apreciadas en el Oeste es el áster, un género con gran diversidad de especies. Esta variedad permite seleccionar el color y la altura perfectos para su jardín. Sus flores, similares a las margaritas, prefieren suelos húmedos. Para evitar que las variedades más altas se rompan con el viento, utilice estacas de soporte.
Otra favorita en Occidente es la amapola, que cuenta con su propio festival anual en Lancaster, California. Al sembrarse sola, se expande por el jardín aportando un color vibrante. Sus flores pueden alcanzar hasta 17,78 cm (7 pulgadas) de diámetro.
La aguileña, otra planta que se auto-siembra, destaca por sus largas espuelas de néctar. Como crece en grupos, combine con una cubierta vegetal baja para un aspecto armónico. Proteja las plantas altas del viento con estacas para mantenerlas erguidas.
Si busca una perenne de bajo mantenimiento, el dianthus es ideal. Con más de 300 especies, su representante más conocido es el clavel, disponible en múltiples colores. Las variedades altas requieren protección contra vientos fuertes, pero en general, demanda poco cuidado.
Completan la lista las rudbeckias (Susans de ojos negros) y las equináceas. Ambas tienen pétalos largos y delgados de amarillo brillante, con centros ligeramente diferentes. Alcanzan hasta 1,2 metros (4 pies) de altura, perfectas para jardines elevados.